Existen una gran cantidad mitos en alimentación que pueden estar propiciados por factores sociales
como el alejamiento entre el proceso de producción de alimentos y el consumo. La publicidad, con su permanente
exposición de cuerpos esbeltos, bellos, musculosos, ligados a ciertos alimentos
concretos, ha impuesto un modelo que neurotiza la obesidad (ej. cuerpos Danone)
y crea un terreno propicio, para la proliferación de creencias irracionales
sobre regímenes, incompatibilidades de alimentos entre si y alimentos con
efectos mágicos para conseguir el estado ideal al que se aspira.
Aquí vamos a encargarnos de desterrar algunos de esos mitos.
·
Las frutas al final de la comida engordan. Se engorda cuando por el valor calórico total
de los alimentos ingeridos supere las necesidades del individuo, no por el
orden en que se toman; en el caso de tomar la fruta al principio por su
contenido en fibra puede producir sensación de saciedad y disminuir el apetito.
·
La
piña y el pomelo adelgazan.
Existe la creencia de que estas frutas y algunas otras adelgazan pues se les
atribuye funciones diuréticas o desintoxicantes. La fruta contiene agua que, si
junto a la que se bebe o se ingiere con otros alimentos está en exceso respecto
a las necesidades corporales, se elimina, pero eso no quiere decir que tenga acción
diurética. Las frutas en general tienen un bajo contenido calórico, aportan
agua, vitaminas, minerales y fibra; son útiles para el control del peso corporal.
·
El plátano y el aguacate engordan. El plátano y el aguacate tienen más valor
calórico que otras frutas, pero apenas hay diferencias y no se dice que engorden,
eso no justifican que estas frutas no se ingieran en una dieta normal, si se
tendrá en cuenta en caso de dietas de adelgazamiento.
·
El agua engorda. Esto es falso pues sabemos que es
acalórica. En general, no se retiene en el cuerpo salvo en caso de enfermedades
renales y cardíacas y la digestión y absorción de los alimentos se produce igualmente
aunque no se ingiera agua.
·
Los hidratos de carbono son más calóricos que
las proteínas. Esta afirmación
es falsa, ya que ambos proporcionan 4 Kcal por cada gramo de nutriente.
·
Comer una sola vez al día adelgaza. Esto puede ser cierto si se hace una
comida hipocalórica, pero si en una sola comida se ingiere gran cantidad de
calorías (más de las necesidades energéticas) lo que ocurrirá es que se
engordará, independientemente de que las calorías ingeridas en un día se hagan en
una o en cuatro comidas.
·
Las tostadas engordan menos que el pan. El pan tostado y la corteza del pan se diferencian
del pan blanco y de la miga por su pérdida de agua, por lo que a igual cantidad
de pan, el tostado y la corteza tienen mayor valor calórico que el pan blanco y
la miga.
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Si se bebe un vaso de leche antes de beber alcohol
se evita la borrachera. Lo
que ocurre no es que se evita la borrachera, sino que se retarda, pues al haber
alimento en el estómago el paso de alcohol a la sangre es más lento.
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Los productos dietéticos no engordan. Los productos dietéticos al igual que el
resto de alimentos engordan más o menos dependiendo de las Kcal que produzcan
por cada gramo, de la cantidad ingerida y de las necesidades energéticas del
individuo, etc.
·
Las vitaminas aumentan el apetito. Está totalmente comprobado que ninguna
vitamina es capaz de aumentar el apetito.

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