La lactosa es el azúcar que se encuentra de forma
natural en la leche. Para digerir la lactosa, el organismo humano necesita la enzima lactasa que se produce normalmente en
la mucosa intestinal. La lactasa transforma la lactosa en las dos
unidades más pequeñas que la constituyen: glucosa y galactosa. La intolerancia
a la lactosa se debe a la disminución o ausencia de la enzima lactasa en el
conducto digestivo que se traduce en una imposibilidad
de digerir la lactosa.
La intolerancia a la lactosa puede ser parcial o total y
puede iniciarse en la infancia, adolescencia o edad adulta.
Los síntomas producidos por la intolerancia a la
lactosa suelen aparecer de los 30 minutos a las 2 horas después de haber
ingerido alimentos que contengan lactosa. Generalmente caracterizados por
flatulencia, dolor abdominal y diarrea, desaparecen entre 3 y 6 horas más
tarde.
Los síntomas varían mucho de
persona a persona y principalmente según el grado de intolerancia de cada uno.
Así mismo varía la cantidad de alimentos continente lactosa (lácteos y otros) que
se pueden tolerar. En general, los quesos curado, debido a su contenido bajo en
lactosa, y los productos de leche fermentada, como el yogur, son bien
tolerados.
Si
sospechas tener intolerancia a la lactosa es preciso que hables con tu médico
que te prescribirá las pruebas diagnósticas necesarias.
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